Aunque las reducciones de plantilla y las limitaciones salariales se llevaron a pie de la letra, no sucedió lo mismo con los costes financieros que descendieron muy tímidamente, con lo cual aumentaron las pérdidas. Las inversiones complementarias se produjeron a un ritmo muy lento y las inversiones básicas (sobre todo el Tren de Bandas en caliente) se colocaron en el centro de una importante polémica que paralizó la Comisión de Seguimiento de los Acuerdos. Esta situación, unida a la incapacidad del Gobierno para estimular el incremento del consumo de acero, hacen que este intento de reconversión entre vía muerta.

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